La carga emocional inconsciente es el combustible que alimenta nuestros dramas, y todos nuestros dramas no son más que la ebria danza del ego. El ego es la falsa pretensión que vela nuestra auténtica presencia. Ése es el motivo por el cual, en tanto no neutralicemos la carga emocional negativa, el ego seguirá conformando automáticamente nuestra apariencia, nuestro comportamiento y nuestras circunstancias vitales. Y lo hace de tal modo que proyecta su falta de autenticidad, manufacturada a partir del miedo, la ira y el pesar de la infancia.

Michael Brown